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El legado de Sylvia Plath

la gestión de la herencia

Tras la muerte de Sylvia la familia queda conmocionada. Ted comienza a recibir ayuda, la mayor parte de las mujeres de su vida:

  • Aurelia, la madre de Sylvia, propone llevarse a los niños a Estados Unidos.
  • Olwyn, la hermana de Ted, deja su trabajo en París y va a vivir a la casa de Devon.
  • Lo mismo hace Assia Wevill con su trabajo en Londres, lo deja y se muda a Court Green.
Sylvia ha muerto separada de Ted, pero aún legalmente casada con él y sin testamento alguno. Así que es el heredero legal de sus bienes y su obra. Este hecho abre un capítulo que será importante, porque parte de su legado es cambiado o desparece.

"Prefiero a los médicos, a los abogados, a las parteras… a cualquier cosa antes que a los escritores, son la cosa más narcisista que existe".

Lo primero que desaparece es la carta que Sylvia deja escrita a Ted. En un principio se pensó que era una nota de suicidio, pero se trata de una carta que empezó a escribirle el 8 de febrero, y de la que se desconoce el contenido.

También desaparecen los diarios que escriben en los 2-3 últimos años de su vida. Aquellos que describen el declive de su relación como pareja. El reconoció haberlos destruido para «proteger a sus hijos». 

Tampoco se sabe nada de su segunda novela «Double Exposure», sobre la que estaba trabajando. Dio versiones contradictorias sobre su tamaño o el motivo de su pérdida. «Está en algún lugar de los años setenta», llegó a decir.

 

Todo ello ha hecho correr ríos de tinta respecto a las verdaderas intenciones y lo que pretendía ocultar Ted sobre ese periodo de sus vidas. 

ARIEL

La manipulación (evidente, quedaría por verse su legitimidad) de la obra de Sylvia por parte del que fue su marido, queda patente con ARIEL

Fue la obra que literalmente «sacó de sus entrañas» en el  proceso de separación de Hughes. Escrito entre abril de 1.962 y noviembre de 1.962, ahondaba en el proceso de liberación personal producido por su separación, hasta llegar a un punto de encuentro consigo misma. Un proceso en el que también explora sus propios demonios, que ha mantenido reprimidos por convencionalismos, su dolor y su angustia vital. Es una obra inmensa y plena, llena de fuerza, intensidad e ira, pero con un mensaje de reencuentro consigo misma ( a lomos de un caballo blanco al amanecer, el Ariel de su infancia)

Portada del libro de Sylvia Plath Ariel, en una versión restaurada.
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En 1.965 Ariel es publicada en Inglaterra, pero con un orden diferente al que Sylvia había planificado. 

Aparecen poemas que no estaban incluidos, otros desaparecen, y sobre todo, cambia el orden de la mayoría de ellos. ¿Esto  qué importancia pude tener? Pues cambia absolutamente el sentido de la obra.

De una manera minuciosa, Sylvia había dejado dispuesto que la primera palabra fuera «amor» y la última «primavera». Ted elimina los poemas referidos a la rabia por su abandono, cambia el orden de los poemas finales con marcado espíritu optimista y de esperanza, y a cambio sitúa 10 poemas que hablan sobre la muerte y el suicidio al final del volumen. En esta primera edición, parece que todo conlleva de una forma natural a su muerte, como si el suicidio fuera la única salida posible.

"¿Qué es lo que tanto te aterroriza? ¿La nariz, las cuencas de los ojos, las dos hileras de dientes? No te preocupes, este aliento agrio se esfumará en un día. Enseguida, enseguida la carne que devoró el sepulcro volverá a acomodarse en mí y seré de nuevo una mujer sonriente, tan sólo tengo treinta años." ARIEL

Olwyn Hughes

Era la mediana de los 3 hermanos y tuvo una infancia feliz en Yorkshire junto a ellos. Sintió siempre adoración por Ted y tuvo una gran influencia en él. Estudió secretariado y literatura inglesa, tras lo cual se convirtió en traductora, y más tarde en editora. Como su familia, fue una persona cerrada y reservada, se dice que muy obstinada y una fumadora empedernida.

 

La mayoría de los hombres con los que mantuvo relación tenían un gran parecido físico a su hermano Ted. En 1.979 se casó con un irlandés alcohólico, en un matrimonio que no duró demasiado por el temperamento agresivo y controlador de él. No volvió a casarse.

Imagen con cartel de madera a la entrada del pueblo inglés Mytholmroyd, lugar de nacimiento del poeta Ted Hughes.
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Ella y Sylvia no se llevaron bien en ningún momento, a pesar de que apenas coincidieron media docena de veces. Desde el principio se mantuvo una relación de rivalidad y desconfianza. Se dice que en una reunión familiar en 1.961 tuvieron una discusión tan grande que jamás volvieron a hablarse. Cierto es que Sylvia tenía una lengua afilada y desagradable cuando quería, pero Olwyn no se quedó atrás.

 

Tras su suicidio, Ted nombra a su hermana albacea de la obra literaria de Sylvia. No es fácil entender los motivos por los que entrega esta tarea a quien  odiaba su figura y todo lo que representaba. Es de suponer que, dada la forma en la que transcurrió la muerte de Sylvia, necesitaba a alguien de total confianza que le ayude a recomponer su dañada imagen.

Sin embargo, Olwyn ejercerá con mano firme la tarea de defensora y censora al mismo tiempo de cuanto se publicaba acerca de su hermano y de la obra de su cuñada. Es posible, que sin buscarlo, nadie haya contribuido más a ala memoria de Sylvia que quien tanto la odió.

"Todos los biógrafos de Sylvia coinciden en la difíciles relaciones que mantuvieron con Olwyn. En su frialdad, en sus respuestas agresivas, en la constante amenaza con la demanda judicial." Javier Peña en su podcast Grandes Infelices.

Intensas y suicidas