Técnica de la piedra gris

Cómo utilizar la técnica de la piedra gris.

Detectar a personas manipuladoras

Estoy segura de que en algún momento (desgraciadamente será en muuuuchos momentos de tu vida) te has encontrado con alguna persona, con la que, sin saber por qué a priori, has discutido sin pretenderlo. Suele suceder en días en los que aparentemente te encuentras perfectamente y nada te hace intuir que una discusión o desacuerdo se avecina.

 

 

Cuando más tarde piensas sobre ello, te cuesta entender qué fue lo que llevó a la discusión o desacuerdo. Es como si pasara de repente, de la nada ( o eso nos parece a nosotros) pasamos a estar en un ambiente tenso y desagradable.

 

 

Podemos estar hablando de un vecino, un compañero de trabajo relativamente recién incorporado al trabajo, un padre o madre de algún amigo de tu hijo, un familiar que hace tiempo que no ves… Eso, en el mejor de los casos. Porque también ocurre, y esto es mucho más complicado, con personas de tu entorno muy cercano, familia, amigos, pareja. Desengáñate, también puede tratarse de tu madre o tu mejor amigo.

 

 

Siempre coincide en el hecho de que esta persona te conoce de manera personal y sabe determinadas cosas sobre ti. En mi caso, la secuencia suele ser la de una persona amigable, que pregunta por tu vida: 

– qué te gusta hacer en tu tiempo libre

– a qué temas le das más importancia

– qué cosas son las que te molestan más.

 

 

En general, son conversadores hábiles con los que el tiempo se pasa rápido y los temas fluyen de una forma aparentemente natural. Enseguida nos encontramos cómodos con ellos, y nos mostramos de manera natural. Esta es una forma absolutamente educada de decir que hablamos más de la cuenta. Y cuando hablamos más de la cuenta perdemos a nuestro mejor aliado: el silencio. 

Costa rocosa con guijarros redondos
Foto de Zeny Rosalina en Unsplash

Narcisistas. Actúan con eficacia.

 

Una vez que eres consciente de la situación actúa con frialdad y serenidad. 

No tiene sentido que pienses por qué ocurre ni si es tu culpa. Por más que intentes analizarlo, en general suelen ser personas manipuladoras que disfrutan del efecto que producen en nosotros cuando perdemos el control. En ocasiones son conscientes de lo que hacen, y en algunas otras es un mecanismo aprendido que desarrollan sin darse cuenta de ello. Son hábiles en reconocer a las personas empáticas que entran en su dinámica de juego. Porque por lo general, para ellos es simplemente un divertimento. El juego del gato y el ratón.

 

Lo más importante es que identifiques quiénes son las personas con las que te ocurre esto. Solamente así puedes estar alerta y aprender a ver cómo actúan.  El patrón de comportamiento suele ser igual en todos ellos:

 

 

1. Conversación, amabilidad e identificación plena con tu forma de ser o  con tus gustos personales. Esto, durante los primeros días.

2. Después, vuelven sobre los temas que más nos han interesado y comienzan a mostrar algún leve desacuerdo con nosotros. Nos esforzamos por explicarnos y seguimos dando información sobre nuestra debilidad.

3. Finalmente, casi sin darnos cuenta, y en momentos en los que estamos junto a otras personas, en reuniones familiares, con clientes en nuestro puesto de trabajo, con otros padres de nuestros hijos, van dejando caer comentarios sobre temas que hemos dejado claro que nos alteran.

4. Y no sabemos cómo, cuando no debe ser, cuando tampoco nos importa tanto, dicen dos frases claves que desatan el caos en nuestro interior. Y nosotros, que jamás gritamos y somos pacientes y tranquilos, nos encontramos prácticamente histéricos.

 

Aplicación del método de la piedra gris

¿Y cómo puedes protegerte ante este tipo de situaciones? Es verdad que no todos somos iguales, ni reaccionamos de la misma manera, pero el tándem persona empática-persona narcisista o manipuladora suele repetirse. En muchos casos (en el mío propio), el sentimiento cuando te das cuenta de que te has manejado como a una marioneta, y de que has perdido los nervios por nada, produce una vergüenza inmensa. 

 

Es momento de pararse a pensar con la mayor frialdad posible. Tenemos clara  la persona (o personas, dado el caso), y el modus operandi. Pues vamos al lío. 

La técnica es en apariencia muy sencilla, y de una efectividad increíble. Es cierto que no siempre se consigue al primer intento, pero te aseguro que el día en el que te das cuenta de que has dado la vuelta a la tortilla la sensación de victoria es maravillosa. ¿Qué hay que hacer?

 

 

Convertirse en una piedra gris para esa persona. 

 

1. Lo ideal sería mantenerte alejado de él o ella, pero muchas veces esto no es posible, porque se trata de un familiar o una persona de nuestro entorno diario, como un compañero de trabajo o incluso un jefe.

 

 

2.  Cuando esto no sea posible, trata de interactuar lo mínimo con respuesta cortas y breves: sí, no, no lo sé, de acuerdo… Se trata de convertirse en piedra, el ser más aburrido del mundo. Si deja de encontrarte interesante hay  muchas probabilidades de que te deje en paz.

 

3. Esfuérzate por no mostrar tu opinión sobre las cosas, por mantenerte en un punto neutral que no diga demasiado sobre ti. Con ello no le proporcionarás información valiosa con la que atacarte. 

 

Sé consciente de que tratará de sacarte de quicio. Imagina que es un compañero de trabajo que sabe que valoras el buen trato al cliente. Seguro que cuando quiera tener su ración de diversión contigo hablará de lo pesada y maleducada que es la gente y de lo poco que sirve ser cortés con las personas. No caigas en la tentación de comenzar una conversación. Simplemente déjalo en un simple: claro, es cierto. Y trata de ir a hacer otra cosa diferente.

 

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